Rojo. Una joven es transportada en plena fiesta de La Tomatina. Parece feliz. Enseguida la vemos como una mujer de mediana edad. Parece triste. Es Eva. Diferentes imágenes se superponen en forma de recuerdo. Parece atormentada, quizá por su pasado. Algo ha sucedido. Concéntrate, la película lo explicará…
¿Qué tenemos?
- Una película extraña y deliciosa, contada de forma inusual y centrada en la historia de los personajes.
- Un tour de force de Tilda Swinton, maravillosa, que carga con el peso de la película.
- Un Kevin magníficamente interpretado por los dos jóvenes actores Jasper Newell y Ezra Miller.
- Una banda sonora (a cargo de Jonny Greenwood, de Radiohead) y una fotografía que encajan a la perfección.
- Un guion que interesa, profundiza, experimenta y hace pensar. Basado en el best seller del mismo título de Lionel Shriver.
¿Qué no tenemos?
- Efectos especiales, acción, ritmo frenético.
- Un presupuesto elevado.
- Un planteamiento convencional.
¿Cuál es el resultado?
Una pequeña joya. De esas películas que cuesta volver a ver pero que, si lo haces, te descubren más detalles. Bajo el pretexto de un caso como el de Columbine, se nos presenta la historia del trágico final de una familia, la trayectoria que los llevó a unos hechos espeluznantes. La película se centra en la constante revisión de una madre que intenta entender cómo ha llegado a la situación en la que se encuentra, con su hijo en prisión tras cometer una masacre. El ritmo es lento, interesante y misterioso de una manera extraña. El rojo es constante. El presente se nos va mostrando con reiterados flashbacks hacia el pasado, siempre desde los recuerdos de la protagonista, que no oculta un sentimiento de culpa y a la vez de incomprensión. La imagen que se nos presenta de Kevin queda desvirtuada por la concepción frustrada, desolada y de incomprensión que ella tiene. El interés del espectador es constante. Tenemos que hablar de Kevin es un retrato de una familia desestructurada, un niño con problemas y unos padres que no saben cómo afrontarlo. ¿Es culpa de la madre, que no ha sabido tratar a su hijo? ¿O quizá del padre, incapaz de darse cuenta del problema? ¿Hay algo que hacer con un hijo así? Curiosamente, aunque el título diga «Tenemos que hablar de Kevin», en toda la película sus padres no hablan de él.
Velo un día en que puedas ponerte a ello, porque requiere concentración. Por la temática recuerda a Elephant, solo que aquí la protagonista es la madre. El estilo en el desarrollo de los personajes y la crudeza de los hechos, sobre todo por la naturalidad con la que suceden, recuerdan a Redención (Tyrannosaur).
Muy recomendable, no para todo el mundo.
