En un centro de convenciones, Stephen Meyers (Ryan Gosling) está con los técnicos haciendo pruebas de sonido. El recinto está vacío, solo con técnicos, equipos de seguridad y la bandera de Estados Unidos. Lee las primeras líneas de un texto suyo que enseguida se solapa con el discurso que pronuncia el gobernador Mike Morris (George Clooney) en un auditorio lleno. Así se inicia una película que explorará de forma dramática el equilibrio entre los valores, ideales y principios de unos personajes que persiguen sus ambiciones en una campaña política.
¿Qué tenemos?
- Un guion inteligente (basado en una obra de teatro de Beau Willimon) con una dirección magistral a cargo de George Clooney (como en Buenas noches, y buena suerte).
- Unos personajes perfectamente interpretados por Ryan Gosling (impresionante también en Drive y en la romántica El diario de Noah), George Clooney (Michael Clayton, Syriana), Paul Giamatti (os sonará de El ilusionista), Philip Seymour Hoffman (magistral en Happiness y Magnolia) y Marisa Tomei (destacable en Cyrus y fenomenal en El luchador). Incluso la becaria, Evan Rachel Wood (de la fabulosa Across the Universe), trabaja a muy buen nivel.
- Una película realista e interesante, con una cinematografía y una fotografía muy elegantes y bien ejecutadas.
¿Qué no tenemos?
- Un guion fácil de seguir.
- Una visión innovadora.
¿Cuál es el resultado?
De entrada, un placer verla. El guion y la historia pueden resultar complejos, sobre todo porque al principio no sabes de dónde agarrarte. Empieza con reminiscencias de la grandiosa El ala oeste de la Casa Blanca, en la que se nos introduce la parte más visible de la política y los valores más visibles de los personajes. Ahora bien, no es lo mismo: aquí el eje principal son la ambición y el poder, no la política. A medida que se desarrolla, se interioriza más en los personajes y aparecen el drama y las contradicciones de cada uno de ellos. Dos hechos, independientes entre sí, darán pie al suspense y, con él, a dilemas para los personajes: ética y valores se enfrentarán a ambición y poder. Lealtad, integridad, dignidad y confianza son palabras clave que veremos representadas no solo por el guion sino por cómo cada uno de ellos las interioriza. En definitiva, el precio que tienen que pagar con sus convicciones para triunfar (o no) en política. Hace reflexionar, está muy bien hecha y engancha. Lo único criticable es el enfoque: los dos hechos que provocan los dilemas son clichés, uno al menos clásico. En cambio, no toma posiciones ideológicas descaradas, lo cual se agradece. La crítica es aplicable a todos los políticos y quizá extensible a cualquier cargo de poder, dentro y fuera de Estados Unidos.
Velo si te interesa el juego de la política, el liderazgo o las películas con dilemas morales. Recuerda a la curiosa Los colores primarios por el conflicto de valores propios y a la clásica Network, un mundo implacable sobre todo por el cinismo de los personajes.
Muy recomendable, para antes y después de las elecciones.
