La maldición de Rookford

La maldición de RookfordInglaterra, 1921. La Primera Guerra Mundial ha dejado muchas víctimas que, junto con la epidemia de gripe, han creado el contexto perfecto para médiums y comunicadores con el más allá. Florence (Rebecca Hall) es una famosa investigadora que, convencida de la inexistencia de los espíritus, se dedica a desenmascarar fraudes con explicaciones racionales. Tras una intervención recibe la visita de Robert Mallory (Dominic West), que le propone un nuevo caso: en la escuela de niños huérfanos de la que es profesor, un espíritu tiene aterrorizados a los alumnos. Decidida a probar que es una farsa, Florence acepta el caso.

¿Qué tenemos?

  • Un director debutante en la gran pantalla, que además coescribe el guion.
  • Actores reconocidos: Rebecca Hall (Vicky, la morena de Vicky Cristina Barcelona), Dominic West (protagonista de la grandísima The Wire y de 300) e Imelda Staunton (la profesora mala de Harry Potter y la Orden del Fénix, más destacable en la reciente Another Year).
  • Una clásica historia de fantasmas que os parecerá haber visto antes.
  • Película publicitada como de terror y escrita como de misterio.
  • Algún sobresalto.

¿Qué no tenemos?

  • Una gran historia, innovación, sorpresa.
  • Terror.
  • Un guion consistente.

¿Cuál es el resultado?

Una película bien hecha pero fácilmente olvidable. Los actores trabajan bien: Rebecca Hall es creíble en un papel algo enrevesado y muy cambiante, y lleva el peso de la historia. Dominic West es convincente, aunque a veces parece cómico, y deja la duda de si es realmente intencionado (tiene gracia su tartamudeo). Imelda Staunton es quizá la más consistente en su interpretación. De hecho, su personaje va mejorando y ella lo engrandece en pantalla. Mención especial para Isaac Hempstead Wright, el niño, un papel difícil muy bien ejecutado. El contexto es inmejorable, ayuda mucho a la fotografía y facilita la estética de la película, muy agradable de ver. La cinematografía es simple y segura, nada arriesgada ni innovadora. El problema del conjunto es que no es consistente. Más que una historia original, parece una mezcla de otras películas: primeros planos con imágenes de fondo borrosas donde hay apariciones, un personaje atormentado que no entiende la realidad, secundarios que saben más de lo que dicen, niños fantasma… Es como una película que ya has visto pero que no recuerdas. Después están los giros, o intentos de giro: demasiados y forzados. Es fácil distraerse intentando adelantarse. De hecho, condicionan el guion y dejan algunos agujeros inconsistentes. Parece, pues, que el director novel ha construido una película en la que destaca más la fórmula que el contenido, aunque demuestra aptitudes en muchas áreas. Aun así, la película se puede ver y es agradable a la vista, sobre todo por el contexto inmejorable.

Un debut en el que el director apunta maneras: hace una película visualmente atractiva pero que no deja ningún sabor de boca.

Velo una noche de terror suave con tu pareja, o si no te gustan las películas de terror: no hay imágenes desagradables, todo lo contrario. En la línea de El orfanato, El espinazo del diablo o Darkness. Para más terror y menos estética, Insidious. Mejor, Los otros.

Pasable e insípida.