Red State

Red StateTres adolescentes consiguen una cita con una mujer que han conocido por internet, a las afueras de un pueblo de la América profunda. Al llegar, ya borrachos, a una caravana, les espera una mujer madura con instrucciones de beberse al menos dos cervezas si quieren aprovechar a su hija. Los chicos aceptan y, mientras se desvisten, pierden el conocimiento. Uno de ellos se despierta cuando lo transportan semidesnudo a una iglesia donde se celebra una especie de ceremonia religiosa: son los fundamentalistas de una iglesia claramente inspirada en la Iglesia Baptista de Westboro, que quieren castigarlos por sus ofensas sexuales.

¿Qué tenemos?

¿Qué no tenemos?

  • Una historia bien estructurada y consistente.
  • Una película tradicional.

¿Cuál es el resultado?

Ante todo, una película entretenida, con mucha sangre, muchos tiros, muchas muertes y mucho, muchísimo ruido (¡los efectos de sonido son buenos!). Se presenta en tres actos que giran en torno a los conceptos clave, por orden: sexo, religión y política. En todos veremos hipocresía e intolerancia, con discursos interpretados magistralmente por Michael Parks (el reverendo) en el segundo acto y frases contundentes de John Goodman (el agente al mando) en el tercero y de Melissa Leo (la madre) durante toda la película. Aunque los mensajes impactan, el tiempo en pantalla lo ocupa sobre todo la violencia explícita. Las muertes son despiadadas y no se sabe quién será el siguiente. En cualquier caso, deja un extraño sabor de boca. Por un lado, tiene el encanto de la película B violenta, encarnizada, divertida… en la que algunos errores se pasan por alto y se cede un alto nivel de credibilidad a cambio de más violencia gratuita. Por otro, una cinematografía elaborada, unos actores que trabajan a buen nivel y un mensaje de cabreo contundente. La sensación es que tiene ingredientes para ser una joya, pero no se decide sobre qué tipo de película quiere ser: de mensaje o violenta. De hecho es las dos cosas sin destacar en ninguna. Personalmente me habría gustado que fuera más allá en el apartado de violencia, con algunas escenas de casquería más impactantes y divertidas. Atando un poco más la historia, habría sido una película mucho más consistente. En cualquier caso, es entretenida, puntualmente graciosa y da pie a la reflexión.

Velo si eres fan de Kevin Smith (la disfrutarás mucho) o si te gustan las películas al estilo Tarantino/Robert Rodríguez.

Recomendable, aunque no es para tirar cohetes.