Midnight in Paris

Midnight in ParisParís. Gil e Inez están allí de viaje. Él, guionista de éxito en Hollywood, parece estancado con su novela. Le gusta caminar los días de lluvia y se declara enamorado del París de 1920. Le propone a Inez trasladarse allí después de la boda. Ella parece más preocupada por las compras. Una noche, Gil decide pasear por la ciudad mientras Inez sale de copas con unos amigos. A medianoche, un coche de época lo lleva a un viaje que le acercará el corazón a París a base de alejarlo de su novia…

¿Qué tenemos?

  • París según un Woody Allen muy afinado.
  • Una comedia romántica contada en forma de cuento.
  • Una interpretación magistral e inesperada de Owen Wilson.
  • Un viaje fantástico por el París de 1920.
  • Surrealismo, con cameo incluido de Carla Bruni.

¿Qué no tenemos?

  • Efectos especiales.
  • Una historia aburrida.

¿Cuál es el resultado?

Una pequeña y pintoresca obra de arte del director. Sin pretensiones: el guion, aunque muy afinado, no es lo más destacable. Los actores, aunque sobresalen las interpretaciones de Owen Wilson (hay momentos en que parece el mismísimo Woody Allen), Corey Stoll (impresionante como Hemingway) y Adrien Brody (buscando el acento de Dalí), no son los más glamurosos. La historia, aun sin ser perfecta, es cautivadora. Pero todo junto constituye una película mágica, agradable de ver, que engancha y se disfruta. La cinematografía se centra en resaltar la belleza de la ciudad y de los personajes, jugando muy bien con los colores y los tonos para diferenciar pasado de presente (parece que Woody Allen ha experimentado con un formato digital distinto para esta película). Tiene algo de cuento: sencillo, sin complicaciones, con fantasía. Un guiño simpático, cómplice con el París de los años 20, que muestra mucha admiración. También hay algunas pequeñas perlas para la reflexión, marca del director: amor, felicidad, sueños, pasado. Pero sobre todo hay mucho, muchísimo homenaje a la cultura parisina de principios del siglo pasado: veremos a Hemingway, Picasso, Dalí, Toulouse-Lautrec, Degas, Matisse, Gauguin… todos ellos con algo que aportar. Mucha atención al papel de Marion Cotillard, no solo por su deliciosa interpretación sino por el personaje en sí, muy interesante. A veces parece encarnar el espíritu de la ciudad de París, mirando al pasado en lugar de al futuro. La película explota la nostalgia, la idea de un pasado mejor o de épocas en las que te habría gustado vivir. Es sobre todo un viaje en el tiempo por una ciudad que enamora, un ensayo sobre cómo trabaja la mente de un artista en busca de inspiración. Inspiración presentada en forma de cuento, una historia de amor con una ciudad, una época, una manera de ver las cosas. Y es que a veces una mirada al pasado ayuda a reencontrarte contigo mismo en el presente.

Velo como comedia romántica, con tu pareja, para una noche de fantasía. Fans de Woody Allen: recupera en parte aquel tipo de guion, como el de Manhattan, que lo definió como guionista. Buscadores de comedias románticas, os gustará. En la línea de Antes del amanecer, pero en clave de cuento.

Recomendable, surrealismo dulce.