La deuda

La deuda1997, Israel. En la presentación de un libro nos enteramos de que tres agentes del Mossad (la agencia secreta israelí) fueron enviados a Berlín Este en 1964 para capturar al doctor Vogel, «el cirujano de Birkenau». La idea era llevar a este nazi a Israel para juzgarlo por crímenes contra la humanidad. Unos problemas durante la misión hacen que muera de un disparo, lo que convierte a los tres agentes en celebridades. Sin embargo, todo ese éxito parece pesarles a los tres, porque el libro no parece fiel a la realidad…

¿Qué tenemos?

  • Una película de espías israelí adaptada a las tendencias americanas.
  • Actores en plena ebullición: Jessica Chastain (sin palabras en El árbol de la vida) y Sam Worthington (Avatar, donde el 3D tiene sentido).
  • Actores consolidados: Helen Mirren (divertidísima en R.E.D.) y Tom Wilkinson (miradlo en RocknRolla).
  • Dos líneas temporales, 1964 y 1997, en las que se desarrolla la película, y muchos flashbacks.
  • Un poco de acción, un poco de suspense.
  • Un guion interesante al comienzo.

¿Qué no tenemos?

  • Un guion interesante al final.
  • Unas actuaciones estelares (cumplidoras en el mejor de los casos).
  • Una historia consistente.

¿Cuál es el resultado?

Una película ambiciosa que solo llega a entretenida. Los primeros 20 minutos son prometedores y establecen una trama que engancha. Ahora bien, a medida que se desarrolla la historia falta profundidad tanto en las situaciones como en los personajes. Tiene momentos interesantes (la tensión compartida entre Rachel y el doctor Vogel en la clínica), pero poco más. A partir de ahí la historia flaquea. De los personajes se espera una mente fuerte (¡son agentes secretos del Mossad!), pero se debilitan al primer encuentro con el doctor sádico. Además, la película dice poco de sus crímenes. Es fácil relacionarlo con el doctor Mengele, representado en Los niños del Brasil, pero aquí cuesta empatizar con el rechazo que sienten los personajes hacia él por la falta de profundidad del personaje. Eso resta realismo a la historia. Otro flanco débil es la desvinculación de los personajes de 1964 con los de 1997. Físicamente los actores no se parecen y ni siquiera tienen gestos propios que los identifiquen. Solo se mantiene una herida en la cara de Rachel (probablemente simboliza la carga de la deuda). Aun así, la película tiene dosis de acción, momentos de suspense y escenas resultonas que la hacen entretenida. Gira en torno a una deuda que tienen los tres personajes desde la misión descrita en el libro. Ver cómo ha condicionado sus vidas y cómo la han asimilado puede hacer interesante la película. Pero la poca profundidad del guion no permite conectar con los personajes y deja flancos abiertos en la historia.

Velo si la ponen en la tele, si ves todas las películas de espías o si eres fan de la original o de alguno de los actores. No esperes gran cosa, pero distrae. Mucho más trabajadas, en el género de espías, son El topo o Múnich.

Entretenida.