Los cimerios están en plena batalla contra el clan rival. La mujer de Corin (el líder del clan), que está embarazada, es herida de muerte durante el combate. Rodeados por una lucha con mucha sangre y vísceras, deciden hacer nacer a la criatura: Conan. Ya de muy pequeño muestra sus aptitudes de guerrero. Su padre le enseña a forjar lo que será su espada. Pero el poblado es atacado por unos guerreros liderados por Khalar Zym, que capturan a su padre y lo torturan delante de Conan. Buscan un trozo de una antigua máscara, forjada por magos, con la que pretenden dominar el mundo. En el pasado, los cimerios consiguieron la máscara y la dividieron en piezas que repartieron entre los distintos clanes. Corin no quiere entregar la suya. Pero, al encontrarla, dejan a Corin atado sobre una especie de polea con fuego candente, sostenida por Conan. La vida de su padre depende de él, pero el cansancio y el dolor de las heridas le impiden salvarlo. Veinte años después, Conan lucha como mercenario. Las fuerzas de Khalar Zym se han extendido por casi todo el territorio y Conan reconoce a uno de los guerreros presentes en la muerte de su padre. Empieza la venganza…
¿Qué tenemos?
- Un remake de Conan el Bárbaro que reinterpreta la mitología original de Conan, no la película.
- Casquería, sangre y mucha acción.
- Jason Momoa (Conan), que con un personaje parecido al de Juego de tronos (Khal Drogo) apunta maneras en papeles de este estilo.
- Ron Perlman (Corin), voz clásica de los videojuegos de acción, conocido por Hellboy y, más recientemente, por su papel de mafioso en la magnífica Drive.
- Siete años de desarrollo tras el intento fallido de hacer una tercera de Conan con Schwarzenegger (que fue elegido gobernador en 2003), con intentos de los hermanos Wachowski (Matrix) y de Robert Rodríguez (Abierto hasta el amanecer, Grindhouse), entre otros.
¿Qué no tenemos?
- 3D justificado (como en la mayoría de las películas).
- Guion (como en la mayoría de las películas en 3D).
¿Cuál es el resultado?
Es cierto que la primera película no se hizo famosa por el guion. Pero la historia tenía sentido, los personajes estaban mínimamente trabajados, la escenografía era adecuada (rodada en su mayor parte en España) y tenía una banda sonora apoteósica. ¡Hasta Arnold parecía buen actor! Era una historia fantástica, mitológica, con violencia explícita y acción. Aquí la escenografía está llena de colores y lugares imaginarios, las peleas están más trabajadas, se ve mucha sangre y buenas dosis de casquería. El problema es que no parecen justificadas: la fantasía y la mitología quedan diluidas por la falta de trabajo en el guion. Se echa en falta espíritu, esencia. ¿Por qué lucha? Da la impresión de que es más por placer que por venganza, y no varía mucho a lo largo de la película. Además, la historia no ayuda. Tras presenciar la muerte de su padre, vemos a Conan veinte años después, sonriente y triunfador, luchando como una especie de mercenario. De repente ve a alguien y tiene prisa por vengarse, como si fuera un asunto pendiente que tiene que resolver para seguir con su vida. Todo da la sensación de una historia inconsistente, hecha con prisas. Como si tuvieran todos los ingredientes para hacer esta película (no hacen falta muchos) y no le hubieran dedicado suficiente tiempo.
En definitiva, otra película para un día de resaca, para no pensar en nada, para echar la siesta. Quizá para adolescentes. Como alternativas: Machete (altos niveles de casquería y humor negro), Los mercenarios (muchas muertes) o Kick-Ass (mucha acción y comedia).
Prescindible.

