Imagínate: tienes 38 años, vives con un perro que se llama Arthur, cuando tu madre murió tu padre salió del armario, con el perro hablas y lo tratas como a una persona, tus padres estuvieron casados más tiempo del que llevas vivo, eres incapaz de mantener una relación sentimental, vives rodeado de homosexuales, tu padre tiene un cáncer terminal y tienes que cuidarlo…
Al final se muere. Han pasado dos meses y vives solo, con un perro.
La película se desarrolla en tres líneas temporales: el presente inmediato, donde se describe la relación con una actriz francesa con la que comparte soledad, y los recuerdos de los últimos años con su padre y de su infancia con su madre, que ayudan a entender los sentimientos del personaje. Hay que destacar la actuación de Christopher Plummer, el padre que a los 75 años decide salir del armario. Entrañable, sobre todo, aporta grandes dosis de humor, humanidad y saber estar detrás de la cámara. Es volver a empezar, el cambio, tener paciencia y disfrutar de la vida mientras esperas algo mejor. Mary Page Keller, la madre, alocada, recuerda constantemente la insatisfacción del matrimonio. Las cosas no van mal, pero falta alegría de vivir. Mélanie Laurent (la conoceréis por ser la propietaria del cine en Malditos bastardos) complementa la parte más divertida del personaje y contrasta con los recuerdos que él tiene de sus padres. Es dulce, inteligente, sensible, compañera de penas y de miedos ante la vida. Es Anna.
Ewan McGregor es Oliver, el personaje principal, un artista solitario en torno al cual gira toda la historia, acompañado por su perro, autor de algunas de las mejores frases de la película y que parece saber siempre qué es lo que más le conviene. El perro, sin ser el protagonista, ocupa buena parte del tiempo en pantalla.
En conjunto es una película agradable de ver, que no se hace larga, que divierte, que no entristece demasiado para ser un drama y tampoco hace tanta gracia como para ser una comedia. Es inteligente e interesante, con sentimiento, y se agradece que haya guion.
Beginners va de empezar de nuevo, de no tener miedo, de lanzarse, de luchar por lo que quieres, de vivir sin complejos, de creer en uno mismo, de no ponerse límites, de tener paciencia, de confiar. De que nunca es tarde para volver a ser un principiante y enamorarse.
Velo si te gusta el cine de autor, si te interesan las películas que te llevan de la mano, que te cuentan una historia, que profundizan en los personajes…
En la línea de Somewhere, Lost in Translation o Biutiful.
Muy recomendable.

